El 8 de marzo siempre invita a reflexionar. Lo que está pasando en el ecosistema emprendedor latinoamericano es claro: cada vez más mujeres están liderando empresas que crecen, se consolidan y compiten en serio.
En los últimos años, el emprendimiento femenino dejó de ser una categoría emergente para convertirse en una fuerza económica real. Mujeres que están levantando capital, expandiéndose regionalmente, profesionalizando industrias tradicionales y desarrollando tecnología con impacto global.
Desde Endeavor trabajamos con fundadoras que nos inspiran y retan el statu quo. Por eso, en celebración del Día Internacional de la Mujer, conversamos con emprendedoras Endeavor -Laure Schlesinger, Domenique Rosenberg, Maggie Ferber, Luciana Reznik y Carolina Arroyo- de distintos países de Latinoamérica para conocer cómo están construyendo empresa, qué decisiones marcaron sus trayectorias y qué visión tienen sobre el liderazgo femenino en la región.
Construir empresa siendo mujer en Latinoamérica
Emprender en Latinoamérica implica navegar por mercados cambiantes, realidades políticas diversas y entornos económicos que exigen resiliencia. Ser fundadora significa asumir responsabilidad por personas, por capital y por resultados. Significa sentarse en mesas de negociación, liderar conversaciones estratégicas y sostener una visión clara incluso cuando el contexto es incierto.
Hoy vemos a mujeres que no están esperando validación externa para liderar. Están ocupando espacios con naturalidad, tomando decisiones difíciles y construyendo organizaciones que aspiran a trascender generaciones. Con esa mirada, quisimos empezar por lo esencial: Laure Schlesinger, Emprendedora Endeavor de Perú, nos cuenta qué significa para ella construir una empresa hoy como mujer en Latinoamérica.
“En Perú, la mitad de la población somos mujeres, más de 17 millones. Sin embargo, solo alrededor del 10% de los CEO son mujeres (según WomenCEO). Al mismo tiempo, las mujeres, incluso las que trabajan a tiempo completo, realizan cerca del 75% del trabajo de cuidado no remunerado, lo que representaría aproximadamente el 23% del PBI si fuera pagado, según el INEI. Es un trabajo invisible y muchas veces no reconocido, que sostiene familias, comunidades y también la economía.
Estas cifras muestran algo claro: las mujeres siempre hemos sido parte fundamental del desarrollo económico, pero no siempre hemos tenido el mismo acceso a oportunidades para emprender, liderar empresas o acceder a financiamiento.
Mi propio camino como emprendedora extranjera en Perú comenzó al conocer de cerca la realidad de miles de mipymes que luchaban por acceder a crédito justo. Esa experiencia nos llevó a crear Prestamype con mis socios, con la misión de hacer el financiamiento más accesible, ágil y transparente para las y los emprendedores que mueven la economía del país.
Desde el 2017 hemos podido financiar a miles de negocios y ver de cerca cómo el acceso a capital puede transformar empresas, familias y comunidades.
Para mí, construir empresa también significa abrir camino para las nuevas generaciones, empezando por las líderes con las cuales trabajo en el día a día (40% de los líderes en el Grupo Prestamype): demostrar que cuando más mujeres lideran, innovan y toman decisiones económicas, el impacto se multiplica.
Porque cada empresa que crece, cada emprendedora que accede a oportunidades, cada hombre que se vuelve un aliado de la lucha por los derechos y la igualdad de oportunidades para las mujeres, y cada mujer que se atreve a liderar está ayudando a construir una Latinoamérica más inclusiva, más próspera y con más futuro para todas y todos.”
Las decisiones que cambian el rumbo
Toda empresa que logra escalar tiene momentos de quiebre. Para una mujer fundadora, esos momentos suelen venir acompañados de una presión adicional: demostrar consistencia, solvencia y claridad estratégica en cada paso. Y, aun así, muchas han sabido convertir esos puntos de inflexión en catalizadores de crecimiento.
Detrás de cada compañía sólida hay una historia de decisiones difíciles tomadas con visión de largo plazo. Nos interesaba entender ese punto exacto donde el rumbo cambió.
¿Qué decisión estratégica marcó un antes y un después en tu compañía y qué aprendiste de ese proceso como líder? Domenique Rosenberg, Emprendedora Endeavor de Chile, nos cuenta un poco más sobre sus decisiones:
“Creo que una de las decisiones más grandes -y sin duda una de las más enriquecedoras- fue el momento en que decidimos sumar nuevos socios. Muchas personas me advirtieron que podía “perder demasiado”, que no era lo más conveniente o que arriesgaba el camino que ya habíamos construido. Sin embargo, hoy puedo decir con absoluta claridad que fue la mejor decisión para el crecimiento y la proyección de Empresas DBS.
Aprendí que pensar en grande no siempre significa hacerlo sola, sino rodearme de talento, abrir espacio a nuevas ideas y tener la humildad de escuchar lo que el mercado y los consumidores necesitan. Este proceso me enseñó a confiar, a salir de la zona de confort y a entender que los cambios más profundos ocurren cuando el propósito guía cada paso.
También comprendí que cuando una compañía crece desde un propósito claro -en nuestro caso, llevar belleza a la vida de las personas- las decisiones estratégicas dejan de ser solo decisiones empresariales. Se convierten en oportunidades para transformar vidas, abrir caminos y generar impacto en comunidades completas. Ese propósito ha sido, y sigue siendo, mi mayor motor como líder.”
El impacto que deja huella
Cuando hablamos de empresas que escalan, hablamos de métricas, crecimiento y expansión. Pero el impacto real va más allá de los números. Se ve en los equipos que se forman, en los empleos que se generan, en las industrias que se profesionalizan y en los estándares que se elevan.
Muchas fundadoras en la región han logrado algo especialmente poderoso: construir empresas competitivas sin perder coherencia interna.
Por eso quisimos preguntarle a Maggie Ferber, Emprendedora Endeavor de Uruguay: ¿Cuál es el impacto que más te enorgullece haber generado hasta hoy desde tu rol como fundadora?
“Mi sueño al emprender siempre fue dejar una huella, con impacto.
Con los años pude ver que el verdadero impacto de lo que creamos con Ale y Nacho no es solo ambiental o económico -habiendo recirculado más de un millón de prendas- sino profundamente humano. Creo que logramos consolidar una comunidad de clientas, vendedoras, seguidoras y un equipo que cree en esta nueva forma de consumir y que ya la está incorporando a la cultura cotidiana. Eso, para mí, es dejar huella: no solo innovar en la forma transaccional de comprar o vender ropa, sino cambiar la conversación y la mentalidad alrededor de la moda de tal forma que ser parte de esto sea motivo de orgullo.
Vopero es una empresa que contagia propósito, y ese click humano es lo que multiplica el valor detrás de cada logro. Hay un antes y un después de Vopero en la vida de la usuaria, del equipo y en la mía también. Hace 5 años me desafié a mí misma a crear algo transformador y, sin darme cuenta, en estos 5 años Vopero me terminó transformando a mí también.
Porque construir una compañía desde cero no es solo levantar capital, aumentar tus ventas o escalar sus operaciones, es animarse a construir cultura para otros todos los días y a construir fortaleza mental interna para sostenerse a uno mismo al mismo tiempo. Es priorizar la misión sobre muchas otras cosas. Es tomar decisiones difíciles y entrenarse aprendiendo de los errores para que cada día la curva de aprendizaje sea más rápida. Es mantenerse con la misma convicción ante todo tipo de incertidumbre, incluso cuando el contexto cambia sin aviso previo de un minuto al otro, y hacerlo todos los días en un estado mental de claridad que te vuelve cada vez más resiliente.
Pero, por sobre todas las cosas, es empezar un legado y apostar por personas que, aun sin tu presencia en el día a día, sigan construyendo y aportando al legado que iniciaste.
Y eso me enorgullece. Cuando miro hacia atrás y veo el legado que construimos, el propósito al que nos comprometimos, el talento que se sumó, la comunidad que creció, el mercado que ayudamos a transformar y las oportunidades que generamos, no puedo sentir otra cosa que orgullo.”
Liderar con identidad propia
El liderazgo femenino no responde a un molde único. Hay mujeres que lideran desde la rigurosidad financiera, otras desde la construcción de cultura, otras desde la innovación constante. Lo interesante no es homogeneizar el estilo, sino reconocer la diversidad de enfoques que hoy están fortaleciendo el ecosistema.
Lo que sí comparten muchas de ellas es una conciencia clara de sus valores. Principios que atraviesan decisiones estratégicas, contrataciones, negociaciones y expansión. Valores que, en momentos de presión, funcionan como brújula.
Quisimos profundizar en esa dimensión más personal: ¿Qué valor guía tu liderazgo y cómo se refleja en la forma en que construyes y escalas tu empresa?
Luciana Reznik, Emprendedora Endeavor de Argentina, deja vislumbrar los valores en los que basa su liderazgo:
“Había una lista infinita de situaciones a lo largo de mi carrera emprendedora en las que me habían dicho lo que tenía que hacer. Pero yo hice algo diferente. A través de la búsqueda y confiando en mí misma y en lo que nosotros teníamos, decidí ir por otro camino.”
(Con Wolox) “Logramos vender una y otra vez negocios millonarios a grandes corporaciones latinoamericanas con lo que teníamos, con ingredientes que eran propios: una simpatía, una frescura emprendedora, el cumplimiento de la palabra, una solidez técnica impresionante y también una creatividad que nos permitía ofrecer soluciones que nuestros competidores no podían.”
Abrir camino para otras
Cada mujer que logra escalar amplía el horizonte de posibilidades para las que vienen en el futuro. Ver a una fundadora levantar inversión, internacionalizar su compañía o liderar un equipo de alto desempeño redefine lo que se percibe como alcanzable.
En una región donde el talento abunda, el ejemplo tiene un efecto multiplicador. Las historias importan porque cambian los imaginarios.
Por eso, quisimos cerrar con una mirada hacia adelante: ¿Qué mensaje le darías hoy a las mujeres que están considerando emprender o que ya dieron el primer paso y buscan escalar?
Carolina Arroyo, Emprendedora Endeavor de Ecuador, nos deja un mensaje claro.
“¡Atrévete! Es muy probable que estés mejor preparada y más lista de lo que piensas. Todos los problemas que hoy te preocupan, las razones por las que dudas de tu proyecto o por las que temes que tu expansión fracase, así como los escenarios catastróficos que seguramente rondan tu mente, difícilmente ocurrirán.
Y si algo llega a pasar, es muy probable que sea menos grave de lo que te imaginas.
Lo que diferencia a los emprendedores en general y, particularmente, a las mujeres emprendedoras es que se atreven a dar el paso al frente aun cuando tienen pocas certezas y muchos miedos. El peor error al emprender no es equivocarse, sino no atreverse.
Aun cuando te equivoques, estarás mucho más cerca de lo que anhelas. Confía en ti.”
Las historias que comparten estas emprendedoras muestran que construir empresa en Latinoamérica exige convicción, resiliencia y una visión clara del impacto que se quiere generar. Cada trayectoria es distinta, pero todas reflejan una misma ambición: construir compañías que transformen industrias y abran camino para quienes vienen después.
Hoy celebramos a las mujeres que asumen riesgos, que toman decisiones difíciles, que construyen equipos sólidos y que apuestan por crecer incluso cuando el entorno es desafiante. Mujeres que entienden que escalar implica estructura, disciplina y visión, y están dispuestas a sostener ese proceso en el tiempo.
En Endeavor creemos en el poder de quienes multiplican el impacto. Y en este mes de la Mujer, reconocemos a las emprendedoras que están demostrando, con hechos y resultados, que el liderazgo femenino es una fuerza clave en la construcción del futuro de nuestra región.